CRECIMIENTO Y DESARROLLO DESPUÉS DE PANDEMIA

A partir de 1989, año de la caída del muro de Berlín, comenzó el proceso de globalización en el mundo. La competencia que era antes de los países se convirtió en la competencia de las ciudades y las empresas obsesionadas por el crecimiento económico.

La premisa de crecer y crecer de manera desbordada ha sido la base de la educación de los niños y jóvenes de las últimas generaciones. Pero el crecimiento desmedido no ha sido la solución para la humanidad. A finales del siglo XX uno de los informes de la ONU decía: “En los últimos 40 años el ingreso mundial creció cinco veces y la pobreza se duplicó”. Esto resultaba vergonzoso, pero lo más vergonzoso es, que en los 20 años que transcurrieron desde entonces, la tendencia no cambió.

En 2017 Joan Antoni Melé[1] comenzaba una conferencia diciendo “…las cosas están tan mal que el último informe del Foro de Davos, muestra que el 1% de la población mundial acumula más riqueza que todo el 99% restante”.

Y, sin embargo, la premisa continúa “Hay que crecer y crecer”, pero la naturaleza es sabia y vamos en contra de sus principios. El mismo Joan mostraba en su conferencia que los seres humanos crecemos hasta una cierta edad, donde tenemos que parar y madurar. No se puede crecer más, ni tiene sentido hacerlo. Colocaba el ejemplo de cuando las células del organismo crecen más de lo que corresponde y se olvidan que son parte de ese organismo, se origina el cáncer.

Por eso, lo que queda claro es que la sociedad está enferma, y que así no se puede continuar. Y está tan enferma que, como los seres humanos no fuimos capaces de reaccionar a tiempo, la naturaleza misma decidió hacerlo y ahí está la Pandemia.

Si lo vemos desde esa perspectiva, la pandemia no es nuestro enemigo, es el instrumento enviado que debe ajustar el sistema “inmunológico mundial” para contrarrestar la inequidad, la desigualdad, los excesos que distorsionan los valores humanos y que han ido acabando con el planeta.

No es crecimiento lo que necesitamos, es desarrollo entendido más desde una perspectiva de evolución que integra aspectos de cambio, transformación y crecimiento hasta encontrar un nivel de madurez, que se refleje en calidad de vida del ser humano, pero no entendida como la acumulación de bienes materiales, sino como el bienestar del de todos los seres del planeta, sustentado en su dignidad e integridad.

En un libro escrito por Ramon Guardia Masó[2] se demostró que, a finales del siglo XX, las empresas estaban en la mira de los consumidores, que preferían los productos de aquellas que incorporaban prácticas de responsabilidad social y se integraban a las causas justas que interpretaban los valores de la sociedad. En algún momento, este impulso inicial, se perdió, y hoy estamos en el periodo de prueba que nos envió el universo.

En la misma publicación, fue curioso encontrar el concepto de desarrollo, del Dr. Alberto Carvajal Sinesterra[3]:

Desarrollo:

Es un imperativo ético porque la sociedad no puede permanecer indiferente ante el drama de la pobreza extrema.

Es un imperativo social porque la injusticia es una fuente de conflictos que debilita la estructura de la sociedad y destruye la vida comunitaria.

Es un imperativo económico porque el país no puede transformar ni actualizar su infraestructura productiva sin haber mejorado la calidad de vida de su población de manera significativa.

Es un imperativo político porque el malestar social que resulta de la desigualdad en la distribución de la riqueza es una amenaza permanente a la democracia.

Con este interesante enfoque la sociedad postpandemia tendrá que repensar y replantear el orden económico y social del mundo, a partir de la esencia y dignidad del ser humano.

AUTOR: Nidia Esperanza Acero Torres

[1] Conferencista y formador en valores, presidente de la Fundación Dinero y Conciencia, miembro del Consejo Asesor de Triodos Bank, promotor de la banca ética.

[2] Marketing Social Corporativo – El Beneficio de Compartir Valores – 1999

[3] Empresario colombiano miembro de una reconocida familia de Cali, que promovían la responsabilidad social y ética empresarial